May 03, 2018 – Pray for Salvation

Thursday of the Fifth Week of Easter, Year 2

Readings / Lecturas

 

English

The last two verses of the Gospel today often get Christians into trouble. “And whatever you ask in my name, I will do, so that the Father may be glorified in the Son. If you ask anything of me in my name, I will do it.”

This leads certain Christians to believe that, if they merely use the name of Jesus, all of their desires will come true. They use the name of Jesus like a magic word that opens all doors and grants all wishes. Praying “In the name of Jesus, I will be healed” sounds legitimate enough, but praying “In the name of Jesus, I will be rich and famous” shows just how silly this expectation can get.

Jesus is not our slave; he is not our genie. Jesus is God, the Second Person of the Trinity, who is not bound by our whims or our petty wants. Jesus will absolutely hear and answer our prayers, but only those prayers that accord with his will.

And what is Jesus’ will? Our salvation. More than anything else, Jesus wants us to be united with him in this life and in the next. So Jesus will grant every prayer that unites us to him and buttresses our salvation. It is our salvation that glorifies the Father.

And yet, we so often act as though, when our other prayers are not answered, God has somehow abandoned us. When we ask Jesus for financial security, for the faith of our family members, for healing from an illness, these are all good prayers. But sometimes they are answered and sometimes they are not. Why? Because sometimes they will bring us salvation, and sometimes they won’t. Money and health are not the most important things in life, salvation is. Sometimes, as strange as it might seem to us, God might conclude that he can bring greater happiness and deeper faith by allowing an illness to continue than by curing it, or by allowing our financial struggles to continue. But which would we rather have: money and health, or salvation?

Yes, we should always bring to God whatever is on our heart. We should always pray in Jesus’ name, because his is the only name given to us by which we are to be saved. But when we pray, we should ask ourselves whether the object of our prayer is salvation, or something less important. And then we should trust God. God will always give us what we need to remain united to him.

 

Español

Los dos últimos versículos del Evangelio de hoy a menudo dan a los cristianos en problemas. “Cualquier cosa que pidan en mi nombre, yo la haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Yo haré cualquier cosa que me pidan en mi nombre.”

Esto lleva a ciertos cristianos a creer que, si ellos simplemente usan el nombre de Jesús, todos sus deseos se harán realidad. Usan el nombre de Jesús como una palabra mágica que abre todas las puertas y otorga todos los deseos. Orar “En el nombre de Jesús, seré sanado” suena bastante legítimo, pero orar “En el nombre de Jesús, seré rico y famoso” muestra cuán tonta puede ser esta expectativa.

Jesús no es nuestro esclavo; él no es nuestro genio. Jesús es Dios, la segunda persona de la Trinidad, que no está atada por nuestros caprichos o por nuestros mezquinos deseos. Jesús oirá y contestará absolutamente nuestras oraciones, pero sólo las oraciones que concuerdan con su voluntad.

¿Y cuál es la voluntad de Jesús? Nuestra salvación. Más que cualquier otra cosa, Jesús quiere que nos están unidos con él en esta vida y en la siguiente. Así que Jesús nos concederá cada oración que nos une a él y apuntala nuestra salvación. Es nuestra salvación la que glorifica al Padre.

Y sin embargo, a menudo actuamos como si, cuando nuestras otras oraciones no son contestadas, Dios nos ha abandonado de alguna manera. Cuando le pedimos a Jesús por la seguridad financiera, por la fe de nuestros miembros de la familia, por la curación de una enfermedad, estas son todas buenas oraciones. Pero a veces se les responde y a veces no lo son. ¿Porqué? Porque a veces nos traerán la salvación, y a veces no lo harán. El dinero y la salud no son las cosas más importantes en la vida, la salvación es. A veces, por extraño que nos parezca, Dios podría concluir que él puede traer mayor felicidad y una fe más profunda al permitir que una enfermedad o una lucha financiera continúe. Pero ¿cuál preferiríamos tener: el dinero y la salud, o la salvación?

Sí, siempre debemos traer a Dios lo que está en nuestro corazón. Siempre debemos orar en el nombre de Jesús, porque el suyo es el único nombre que nos es dado por el cual podemos ser salvados. Pero cuando oramos, debemos preguntarnos si el objeto de nuestra oración es la salvación, o algo menos importante. Y entonces debemos confiar en Dios. Dios siempre nos dará lo que necesitamos para permanecer unidos a él.

Sources

Featured image from: https://www.youtube.com/watch?v=QXz-GmlOzQc

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