12 de Diciembre, 2017 – Nuestra Señora de Guadalupe

Lecturas (Za 2,14-17; Lc1,39-48) – Español / English

 

Español

Mis amigos, la fe es mucho más importante que la cultura. Y nuestra Señora de Guadalupe lo demuestra.

Cuando los españoles llegaron a Centroamérica, conquistaron y esclavizaron a los aztecas, a los mayas y a los Incas. También trajeron con ellos a Jesucristo y a la fe católica. ¿Significa esto que el cristianismo y la iglesia eran sólo otro medio de dominación y colonialismo europeo?

La historia de las Américas hace que esta sea una pregunta difícil de responder. Hubo horribles ejemplos de explotación y genocidio por los conquistadores españoles, y ciertamente había clérigos que acompañaban estas repugnantes prácticas. Pero también había clérigos heroicos que defendían a los indios, que los educaban, y que les traían gracia y libertad a través del bautismo y los sacramentos. Con esta historia mixta, es muy fácil mirar la fe católica y decir que, en general, no era un medio de salvación, sino un medio de dominación colonial.

Es decir, hasta nuestra Señora de Guadalupe.

Cuando Jesús permitió que su madre, la Santísima Virgen, apareciera a San Juan Diego, Dios estaba haciendo una declaración firme y poderosa. Eligiendo a un indio pobre para esta aparición increíble, y haciendo que su madre aparezca como mujer nativa, Dios proclamaba del cielo que la fe no pertenece a una cultura o a una civilización. No, el salvando poder de Jesús es para todas las personas, de toda cultura, y Dios no permitirá que su iglesia sea un instrumento de colonialismo cultural.

Este es el mismo mensaje de Dios que el Profeta Zacarías proclamó quinientos años antes de Cristo. Él dice: “ Muchas naciones se unirán al Señor en aquel día; ellas también serán mi pueblo y yo habitaré en medio de ti y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti.”

Dios envió a nuestra Señora de Guadalupe para que muchas naciones pudieran unirse al Señor. Dios envió a nuestra Señora de Guadalupe para que nadie pudiera afirmar que el único propósito de la fe católica era convertir a los indios en españoles. ¡No! Nuestra Señora de Guadalupe proclama la gran verdad de que todas las personas, todas las culturas, son iguales en la iglesia e iguales ante Dios. Todas las Naciones y todas las culturas son llamadas a las aguas salvadoras del bautismo en Jesucristo. Y todas las Naciones y todas las culturas, incluso un pobre indio como Juan Diego, están llamados a predicar las buenas noticias salvadoras.

Pero, amigos míos, esto viene con un desafío. Mientras que el mensaje de nuestra Señora de Guadalupe es de dignidad e igualdad, su propósito no era hacer que los mexicanos se sintieran bien consigo mismos. No, su propósito en mil quinientos treinta y uno era el mismo que su propósito cuando visitó a su prima Isabel – para traer a su hijo Jesucristo. Es en Jesús que tiramos de la adoración falsa, y venimos al Dios verdadero. Es en Jesús que encontramos la victoria sobre la muerte. Es en Jesús que aprendemos que Dios nos ama tanto que se vació a sí mismo y se hizo hombre. Los nativos de México no podían aceptar a un Jesús que era español, pero el mensaje de Jesús era demasiado importante para ser ignorado, así que Dios envió a una madre que era un indio, para señalar a su hijo que es todas las cosas para todas las personas.

Mis hermanos y hermanas en Cristo, si nuestra Señora de Guadalupe nos anuncia que Jesús es demasiado importante para ser restringido a una cultura o pueblo, entonces le hacemos un grave deservicio cuando la hacemos nada más que una expresión cultural, cuando fallamos en ir a Misa, recibir los sacramentos, o dar la adoración a su hijo. Si vamos a celebrar el mensaje de Guadalupe, debemos hacerlo a lo largo de todo el año, no sólo en diciembre. Su mensaje, su hijo, es demasiado importante para ignorarlo.

 

English

My friends, faith is far more important than culture. And Our Lady of Guadalupe proves it.

When the Spaniards came to Central America, they conquered and enslaved the Aztecs, the Maya, and the Incans. They also brought with them Jesus Christ and the Catholic faith. Does this mean that Christianity and the Church was just another means of European domination and colonialism?

The history of the Americas makes this a difficult question to answer. There were horrible examples of exploitation and genocide by the Spanish conquistadors, and there were certainly clergy who went along with these repugnant practices. But there were also heroic clergy who stood up for the Indians, who educated them, and who brought them grace and freedom through Baptism and the sacraments. And yet, it is still very easy to look at the Catholic faith and say that it was not a means of salvation, but a means of colonial domination.

That is, until Our Lady of Guadalupe.

When Jesus allowed his mother, the blessed Virgin, to appear to Saint Juan Diego, God was making a firm and powerful statement. By choosing a poor Indian for this incredible apparition, and by having his mother appear as a native woman, God was proclaiming from heaven that the faith does not belong to one culture or one civilization. No, the saving power of Jesus is for all people, from every culture, and God will not allow his Church to be an instrument of cultural colonialism.

This is the same message from God that the Prophet Zechariah proclaimed five-hundred years before Christ. He says, “Many nations shall join themselves to the LORD on that day, and they shall be his people, and he will dwell among you, and you shall know that the LORD of hosts has sent me to you.”

God sent Our Lady of Guadalupe so that many nations could join themselves to the Lord. God sent Our Lady of Guadalupe so that no one could ever claim that the only purpose of the Catholic faith was to make the Indians into Spaniards. No! Our Lady of Guadalupe proclaims the great truth that all people, all cultures, are equal in the Church and equal before God. All nations and all cultures are called to the saving waters of Baptism in Jesus Christ. And all nations and all cultures, even a poor Indian like Juan Diego, are themselves called to preach the saving Good News.

But, my friends, this comes with a challenge. While the message of Our Lady of Guadalupe is one of dignity and equality, her purpose was not so that Mexicans could feel good about themselves. No, her purpose in 1531 was the same as her purpose when she visited her cousin Elizabeth – to bring her son Jesus Christ. It is in Jesus that we throw off false worship, and we come to the true God. It is in Jesus that we find victory over death. It is in Jesus that we learn that God loves us so much that he emptied himself and became a man. The natives of Mexico could not accept a Jesus who was Spanish, but the message of Jesus was too important to be ignored, so God sent a mother who was an Indian, to point to her son who is all things to all people.

My brothers and sisters in Christ, if Our Lady of Guadalupe announces to us that Jesus is too important to be restricted to one culture or people, then we do her a grave disservice when we make her nothing more than a cultural expression, when we fail to go to Mass, to receive the sacraments, or the worship her son. If we are going to celebrate the message of Guadalupe, we must do so throughout the entire year, not just in December. Her message, her son, is far too important to ignore.

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