October 01, 2017 – 26th Sunday in Ordinary Time

Readings – English / Español

English

Almost three years ago, my grandfather died. He was the patriarch of my mother’s family, the clear leader that each of us universally respected. He was the man who played a fatherly role in my life, after my parents divorced and I moved to a different state than my dad. He was also the first close family member I had ever had die, and the first for my mom in many years.

After his death, I found that I was able to understand parts of the world that had previously been a mystery to me. I understood how hard it is to be out of state when a family member passes. I understood the difficulty and chaos that a family faces when trying to plan a funeral through their tears. I understood the human need to pray at a graveside. And I understood the process of grief, of trying to adjust to a life where my grandfather was no longer at Christmas and birthdays.

And this understanding changed my behavior, and did for my family as well. I now say a prayer when I pass a cemetery. And I pray for the dead at Mass. My mother attends the funerals of her friends’ parents, and pays to have Masses said for her dad. When Grandpa died, death became real for us, and we acted accordingly.

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I tell you all of this because it helps me understand our second reading, which is one of the most theologically important passages in the New Testament. In this passage, called the Philippians Canticle, St. Paul says of Jesus that, “he emptied himself, taking the form of a slave, coming in human likeness.” One death in my family helped me understand death. Can we imagine that, after having become human, and living a lifetime of human experience, Jesus does not understand humanity?

Think about it. Joy and sorrow. Love and heartbreak. Pain and exaltation. Peace and tumult and temptation. Jesus is one-hundred percent human. When we cry out to him, he not only hears us, but he understands us. And, understanding us, he has mercy on us, because he knows the difficulty of the human condition.

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Of course, helpful though it is, this is not the most theologically accurate way to understand the Philippians Canticle. God being all knowing, he does not have to become human to understand humanity. He made us, after all. He knows us better than we know ourselves. So let me give you the more theologically precise version.

Unlike our Protestant brothers and sisters, we Catholics do not believe that salvation was the fulfillment of a contract or a juridical process. Instead, we believe that salvation is something called “theosis” which means “to become like God.” And the only way to become like God is to unite ourselves with him, to live in him and allow him to live in us. So our salvation consists entirely in our ability to join with God in his divine life, both in this life and the next.

But God is infinite and almighty. He lives in a different plane, a different category of existence. It is impossible for us to unite ourselves to him, to live his divine life, because it is so different than our own. Which is why he had to empty himself and come in human likeness. By bringing the divine life into the human plane of existence, Jesus created a bridge that allows a human life to move into the divine plane of existence. Because Jesus is fully God and fully human, we can join to Jesus in a human way, and this will automatically unite us to God in a divine way.

So we have two approaches to understanding this second reading. The first is the theologically-less-accurate psychological approach, which says that “God became human so that he could understand us”. The second is the theologically-more-accurate metaphysical approach, which says that “God became human so that we could unite ourselves to him”. The amazing thing is that the end result of both approaches is the same. That is to say, in both cases we realize that we have incredible intimacy with God, and that he is so close to us in every single moment of our lives.

I find immense comfort in this idea. It reminds me that there is no divide between me and Jesus, and that I never have to explain myself to him. It means that the only prayer I ever have to pray is “be with me Jesus,” and I can know that this prayer is always, always answered.

When I am tired, “be with me Jesus”. When I am overwhelmed, “be with me Jesus”. When I am lost and confused, “be with me Jesus”. When I am sad, heartbroken, frustrated, angry, or at the end of my rope, “be with me Jesus”. When I am disappointed in myself, when I cannot resist temptation, when my life is not going the way I have planned, “be with me Jesus”. When I am scared, when someone I love is sick, when a relationship breaks down, “be with me Jesus”. When I miss my grandfather, “be with me Jesus”.

Jesus became a human being for exactly this reason: to be united with us in our humanity, including every single experience we have as human beings. Rather than try to hide our feelings and sufferings, let’s invite Jesus into them, because that is exactly where he wants to be.

 

Español

Hace casi tres años, mi abuelo murió. Era el patriarca de la familia de mi madre, el líder claro que cada uno de nosotros respetaba universalmente. Fue el hombre que sirvió como mi padre, después de que mis padres se divorciaron y me mudé a otro Estado que a mi padre real. La suya también fue la muerte de un importante miembro de la familia que yo había experimentado, y la primera muerte importante para mi madre en muchos años.

Después de su muerte, pude entender partes del mundo que antes habían sido un misterio para mí. Entendí lo difícil que es estar fuera del estado cuando un miembro de la familia pasa. Entendí la dificultad y el caos que una familia enfrenta cuando se trata de planear un funeral a través de sus lágrimas. Entendí la necesidad humana de orar en una tumba. Y entendí el proceso del dolor, de tratar de adaptarse a una vida donde mi abuelo ya no estaba en Navidad y cumpleaños.

Y este entendimiento cambió mi comportamiento, y lo hizo por mi familia también. Ahora digo una oración cuando paso un cementerio. Y rezo por los muertos en la Misa. Mi madre asiste a los funerales de los padres de sus amigos, y paga por tener misas para su padre. Cuando el abuelo murió, la muerte se hizo real para nosotros, y actuamos en consecuencia.

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Les digo todo esto porque me ayuda a entender nuestra segunda lectura, que es uno de los pasajes más importantes teológicamente en el nuevo testamento. En este pasaje, llamado el cántico de los Filipenses, San Pablo dice de Jesús que, ” se anonadó a sí mismo, tomando la condición de siervo, y se hizo semejante a los hombres” Una muerte en mi familia me ayudó a entender la muerte. ¿Podemos imaginar que, después de haber llegado a ser humano, y vivir toda una vida de experiencia humana, Jesús no entiende a la humanidad?

Piénsalo. Alegría y tristeza. Amor y angustia. Dolor y exaltación. La paz y el tumulto y la tentación. Jesús es cien por ciento humano. Cuando clamamos a él, no sólo nos oye, sino que nos entiende. Y, nos entiende, él tiene misericordia de nosotros, porque él sabe la dificultad de la condición humana.

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Por supuesto, aunque es útil, no es la forma más teológicamente precisa de entender el cántico de los Filipenses. Dios es omnisciente, no tiene que ser humano para entender a la humanidad. Él nos hizo, después de todo. Nos conoce mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Déjenme darles la versión más precisa teológicamente.

A diferencia de nuestros hermanos y hermanas protestantes, los católicos no creemos que la salvación fue el cumplimiento de un contrato o un proceso jurídico. En cambio, creemos que la salvación es algo llamado “theosis” que significa “ser como Dios”. Y la única manera de llegar a ser como Dios es unirnos a él, vivir en él y permitirle vivir en nosotros. Así que nuestra salvación consiste enteramente en nuestra capacidad de unirse a Dios en su vida divina, tanto en esta vida como en la siguiente.

Pero Dios es infinito y todopoderoso. Vive en un plano diferente de existencia. Es imposible para nosotros unirnos a él, para vivir su vida divina, porque es tan diferente que la nuestra. Por eso tuvo que vaciarse y venir a semejanza humana. Al traer la vida divina al plano humano de la existencia, Jesús creó un puente que permite que una vida humana se traslade al plano divino de la existencia. Porque Jesús es completamente Dios y completamente humano, podemos unirnos a Jesús de manera humana, y esto nos unirá automáticamente a Dios de una manera divina.

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Así que tenemos dos enfoques para entender esta segunda lectura. El primero es el enfoque psicológico, que es teológicamente menos preciso, que dice que “Dios se hizo humano para que él pudiera entendernos”. El segundo es el enfoque metafísico, que es teológicamente más preciso, que dice que “Dios se hizo humano para que pudiéramos unirnos a él”. Lo asombroso es que el resultado final de ambos enfoques es el mismo. Es decir, en ambos casos nos damos cuenta de que tenemos una intimidad increíble con Dios, y que él está tan cerca de nosotros en cada momento de nuestras vidas.

Me siento inmenso consuelo en esta idea. Me recuerda que no hay división entre Jesús y yo, y que nunca tengo que explicarme a él. Significa que la única oración que tengo que orar es “está conmigo Jesús”, y puedo saber que esta oración es siempre, siempre contestada.

Cuando estoy cansada, “está conmigo Jesús”.
Cuando estoy abrumado, “está conmigo Jesús”.
Cuando estoy perdido y confundido, “está conmigo Jesús”.
Cuando estoy triste, con el corazón roto, frustrado, enojado, o al final de mi cuerda, “está conmigo Jesús”.
Cuando estoy decepcionado de mí mismo, cuando no puedo resistir la tentación, cuando mi vida no va como he planeado, “está conmigo Jesús”.
Cuando tengo miedo, cuando alguien que amo está enfermo, cuando una relación se rompe, “está conmigo Jesús”.
Cuando extraño a mi abuelo, “está conmigo Jesús”.

Jesús se convirtió en un ser humano por exactamente esta razón: estar unido con nosotros en nuestra humanidad, incluyendo cada experiencia que tenemos como seres humanos. En lugar de tratar de ocultar nuestros sentimientos y sufrimientos, vamos a invitar a Jesús en ellos, porque eso es exactamente donde él quiere estar.

One thought on “October 01, 2017 – 26th Sunday in Ordinary Time

  1. Homilies are outstanding. This week is the 4 or 5th time our Wed men’s scripture group at Sac Heart has remembered and discussed your previous Sun homily as we study the coming Sun’s readings. Your thoughts and words stay with us and are “yeast” to our thoughts and understanding. Our group is thankful for that and you.

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