August 24, 2017 – Feast of Saint Bartholomew

Readings – English / Español

[Thank you to iBreviary for making these available online (http://ibreviary.com/m2/breviario.php), and for the Office of Readings for being so awesome.]

English

Sometimes the words and wisdom of the saints are so much better than whatever I can offer you in a homily, that I will just read you a selection from their writings. This is one of those days. This is from St. John Chrysostom, writing in the late 4th century:

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It was clear through unlearned men that the cross was persuasive, in fact, it persuaded the whole world. Their discourse was not of unimportant matters but of God and true religion, of the Gospel way of life and future judgment, yet it turned plain, uneducated men into philosophers. How the foolishness of God is wiser than men, and his weakness stronger than men! In what way is it stronger? It made its way throughout the world and overcame all men; countless men sought to eradicate the very name of the Crucified, but that name flourished and grew ever mightier. Its enemies lost out and perished; the living who waged a war on a dead man proved helpless. Therefore, when a Greek tells me I am dead, he shows only that he is foolish indeed, for I, whom he thinks a fool, turn out to be wiser than those reputed wise. So too, in calling me weak, he but shows that he is weaker still. For the good deeds which tax-collectors and fishermen were able to accomplish by God’s grace, the philosophers, the rulers, the countless multitudes cannot even imagine. Paul had this in mind when he said: The weakness of God is stronger than men. That the preaching of these men was indeed divine is brought home to us in the same way. For how otherwise could twelve uneducated men, who lived on lakes and rivers and wastelands, get the idea for such an immense enterprise? How could men who perhaps had never been in a city or a public square think of setting out to do battle with the whole world? That they were fearful, timid men, the evangelist makes clear; he did not reject the fact or try to hide their weaknesses. Indeed he turned these into a proof of the truth. What did he say of them? That when Christ was arrested, the others fled, despite all the miracles they had seen, while he who was leader of the others denied him! How then account for the fact that these men, who in Christ’s lifetime did not stand up to the attacks by the Jews, set forth to do battle with the whole world once Christ was dead—if, as you claim, Christ did not rise and speak to them and rouse their courage? Did they perhaps say to themselves: “What is this? He could not save himself but he will protect us? He did not help himself when he was alive, but now that he is dead he will extend a helping hand to us? In his lifetime he brought no nation under his banner, but by uttering his name we will win over the whole world?” Would it not be wholly irrational even to think such thoughts, much less to act upon them? It is evident, then, that if they had not seen him risen and had proof of his power, they would not have risked so much.

 

Español

A veces las palabras y la sabiduría de los Santos son mucho mejores que cualquier cosa que pueda ofrecerte en una homilía, que sólo te leeré una selección de sus escritos. Este es uno de esos días. Esto es de San Juan Crisóstomo, escribiendo a finales del siglo cuarto:

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El mensaje de la cruz, anunciado por unos hombres sin cultura, tuvo una virtud persuasiva que alcanzó a todo el orbe de la tierra; y se trataba de un mensaje que no se refería a cosas sin importancia, sino a Dios y a la verdadera religión, a una vida conforme al Evangelio y al futuro juicio, un mensaje que convirtió en sabios a unos hombres rudos e ignorantes. Ello nos demuestra que lo necio de Dios es mas sabio que los hombres, y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

¿En qué sentido es más fuerte? En cuanto que invadió el orbe entero y sometió a todos los hombres, produciendo un efecto contrario al que pretendían todos aquellos que se esforzaban en extinguir el nombre del Crucificado, ya que hizo, en efecto, que este nombre obtuviera un mayor lustre y difusión. Ellos, por el contrario, desaparecieron y, aun durante el tiempo en que estuvieron vivos, nada pudieron contra un muerto. Por esto, cuando un pagano dice de mí que estoy muerto, es cuando muestra su gran necedad; cuando él me considera un necio, es cuando mi sabiduría se muestra superior a la suya; cuando me considera débil, es cuando él se muestra más débil que yo. Porque ni los filósofos, ni los maestros, ni mente humana alguna hubiera podido siquiera imaginar todo lo que eran capaces de hacer unos simples publicanos y pescadores.

Pensando en esto, decía Pablo: Lo débil de Dios es más fuerte que los hombres. Esta fuerza de la predicación divina la demuestran los hechos siguientes. ¿De dónde les vino a aquellos doce hombres, ignorantes, que vivían junto a lagos, ríos y desiertos, el acometer una obra de tan grandes proporciones y el enfrentarse con todo el mundo, ellos, que seguramente no habían ido nunca a la ciudad ni se habían presentado en público? Y más, si tenemos en cuenta que eran miedosos y apocados, como sabemos por la descripción que de ellos nos hace el Evangelista, que no quiso disimular sus defectos, lo cual constituye la mayor garantía de su veracidad. ¿Qué nos dice de ellos? Que, cuando Cristo fue apresado, unos huyeron y otro, el primero entre ellos, lo negó, a pesar de todos los milagros que habían presenciado.

¿Cómo se explica, pues, que aquellos que, mientras Cristo vivía, sucumbieron al ataque de los judíos, después, una vez muerto y sepultado, se enfrentaran contra el mundo entero, si no es por el hecho de su resurrección, que algunos niegan, y porque les habló y les infundió ánimos? De lo contrario se hubieran dicho: «¿Qué es esto? No pudo salvarse a sí mismo, y ¿nos va a proteger a nosotros? Cuando estaba vivo no se ayudó a sí mismo, y ¿ahora, que está muerto, nos tenderá una mano? Él, mientras vivía, no convenció a nadie, y ¿nosotros, con sólo pronunciar su nombre, persuadiremos a todo el mundo? No sólo hacer, sino pensar algo semejante sería una cosa irracional.»

Todo lo cual es prueba evidente de que, si no lo hubieran visto resucitado y no hubieran tenido pruebas bien claras de su poder, no se hubieran lanzado a una aventura tan arriesgada.

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