July 02, 2017 – 13th Sunday of Ordinary Time, Year A

Readings / Lecturas

English

My friends, it is an absolute pleasure to be with you here at St. Charles. The Archbishop would like for every newly ordained priest to be able to stay in his first assignment for a full two years, so I hope for both of our sake’s that the diocese will be able to accommodate that, and this will only be the first of the dozens and dozens of homilies we will be able to share together… Assuming it is good…. If it is not, pray for a one-year term.

Something you have probably already learned about your previous priests, and that you will soon learn about me, is that every preacher has a few themes that he will hit over and over and over again. One of mine is “Christian Existentialism”, which is perfectly summed up in today’s Gospel.

Existentialism is so called because it asks what the purpose and meaning of human existence is. More specifically, it is a school of thought that believes individuals have a significant role in choosing the purpose of our individual existences. In other words, existentialism believes that we each have to decide the meaning of our own lives (though Christian existentialism would emphasize that we cannot determine the purpose of our lives without referencing God in the process).

Anyway, I am fascinated by existentialism because I believe that each of us has one thing in our lives that we choose above everything else, and that choice, that choice to put one thing above everything else in our lives, is what determines our life’s purpose. This one thing is what the theologian Paul Tillich called our “Ultimate Concern”. There are so many things that make up a human life, and they so often come into conflict, and it is our ultimate concern that resolves these conflicts. Whatever our ultimate concern is, whatever it is that we have decided to choose above everything else in our lives, that ultimate concern will decide which side wins when we have to choose.

Well, my friends, my job as your preacher is to help each and every one of you make Jesus your ultimate concern. The most important thing I can do for you from this pulpit is to help you choose Jesus above every single other thing in your life, because only when Jesus is your ultimate concern will you find true joy, true happiness, and true freedom.
Now, listen to the words of the Lord: “Whoever loves father or mother more than me is not worthy of me, and whoever loves son or daughter more than me is not worthy of me.” These are hard words! Jesus is not saying we should not love our parents or our children! Far from it, family is a very high and important priority for the Lord and his Church. But Jesus is saying that, as important as family is, he still needs to be more important. In fact, it is exactly because of how important family is that Jesus uses family as his example. No one with a shred of decency in their heart would say we should not love our parents or our children. Jesus is saying “yes, these are the most important things in life. Except me. I am more important.” And why is Jesus more important? Because he is God, the one who made us, the one who saves us, the one who defeated sin and death and who brings us eternal life. He, and he alone, must be our ultimate concern, the thing we choose above all other things.

Let me make that clear one more time: Jesus does not want to take our families away from us. For many of us, our families are a vocation, a call from God himself. No, Jesus wants us to choose him as our ultimate concern, and then promises us everything else, too. If we love Jesus above all things, he will give us the strength and the patience and the love that will make our families better. Choosing Jesus first and family second is, in a strange and beautiful way, the greatest way you can love your families.

And then look at the final line of that verse: “And whoever does not take up his cross and follow after me is not worthy of me.” This one may be even harder for some of us. In modern terms, what Jesus is saying is that we have to choose him even when it does not make us feel good. Even when we are persecuted for our faith, or when we are doing the hard work of fighting a sin, or when we are facing the drudgery of the same job day in and day out. Even when we think that sex, drugs, and rock-and-roll are our only paths to happiness, even then we are called to choose Jesus instead. To choose Jesus above everything else.

Finally, we should remember that this choice for Jesus is not a one-time choice, as our Protestant brothers and sisters would have us believe. We have to choose Jesus every morning when we wake up, every night when we go to bed, and every moment in between. It is a constant battle to try to choose Jesus. Personally, every time I think I have my priorities straight, and that Jesus is number one in my life, I always, always find something else that I love more than Jesus, and the process of realigning my priorities starts all over again. But that is the Christian life, and Jesus gives me the grace I need to grow closer to him every day.

My friends, it is my job as your preacher to help you choose Jesus more and more every day. And I need your help as my brothers and sisters in Christ to help me do the same. May Jesus direct us in everything we do!

Español

Mis amigos, es un placer absoluto estar con ustedes aquí en San Carlos. El Arzobispo quisiera que cada sacerdote recién ordenado pudiera permanecer en su primera asignación durante dos años completos, así que espero por el bien de ambos que la diócesis pueda cumplir con esto, y a si esta será solamente la primera de Las docenas y docenas de homilías que podremos compartir juntos … Suponiendo que esa buena …. Si no es así, oren por un período de un año.

Algo que probablemente ya hagan aprendido acerca de sus anteriores sacerdotes, y que pronto aprenderán sobre mí, es que cada predicador tiene unos cuantos temas que tocará una y otra vez. Uno de los míos es el “existencialismo cristiano”, que se resume perfectamente en el Evangelio de hoy.

El existencialismo se llama así porque pregunta cuál es el propósito y el significado de la existencia humana. Más específicamente, es una escuela de pensamiento que cree que los individuos tienen un papel significativo en la elección del propósito de nuestras existencias individuales. En otras palabras, el existencialismo cree que cada uno tiene que decidir el significado de nuestra propia vida (aunque existencialismo cristiano desea subrayar que no podemos determinar el propósito de nuestras vidas sin hacer referencia a Dios en el proceso).

De todos modos, estoy fascinado por el existencialismo porque creo que cada uno de nosotros tiene una cosa en nuestras vidas que elegimos por encima de todo, y esa elección, esa opción de poner una cosa por encima de todo en nuestras vidas, es lo que determina el propósito de nuestra vida . Esta cosa es lo que el teólogo Paul Tillich llamó nuestra “última preocupación”. Hay tantas cosas que componen una vida humana, y con tanta frecuencia entran en conflicto, y es nuestra preocupación última la que resuelve estos conflictos. Cualquiera que sea nuestra preocupación última, sea lo que sea que hemos decidido elegir por encima de todo lo demás en nuestras vidas, esa preocupación final decidirá qué lado gana cuando tenemos que elegir.

Bueno, mis amigos, mi trabajo como su predicador es ayudar a cada uno de ustedes a hacer de Jesús su último interés. Lo más importante que puedo hacer por ti desde este púlpito es ayudarte a elegir a Jesús por encima de cada otra cosa en tu vida, porque sólo cuando Jesús es tu último interés encontrarás la verdadera alegría, la verdadera felicidad y la verdadera libertad.

Ahora, escuchen las palabras del Señor: “El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí”. ¡Jesús no está diciendo que no debemos amar a nuestros padres o a nuestros hijos! Lejos de esto, la familia es una prioridad muy alta e importante para el Señor y su Iglesia. Pero Jesús está diciendo que, tan importante como es la familia, todavía necesita ser él más importante. De hecho, es precisamente a causa de la importancia de la familia, que Jesús usa la familia como su ejemplo. Nadie con una pizca de decencia en su corazón diría que no debemos amar a nuestros padres o a nuestros hijos. Jesús está diciendo “sí, estas son las cosas más importantes en la vida. Excepto yo. Yo soy más importante. “¿Y por qué es más importante Jesús? Porque él es Dios, el que nos hizo, el que nos salva, el que venció al pecado y la muerte y nos trae la vida eterna. Él, y él solo, debe ser nuestra preocupación última, la cosa que elegimos sobre todas las demás cosas.

Permítanme aclarar eso una vez más: Jesús no quiere quitar a nuestras familias de nosotros. Para muchos de nosotros, nuestras familias son una vocación, una llamada de Dios mismo. No, Jesús quiere que lo elijamos como nuestra última preocupación, y luego nos promete todo lo demás, también. Si amamos a Jesús por encima de todas las cosas, él nos dará la fuerza, la paciencia y el amor que hará que nuestras familias mejoren. Elegir a Jesús primero y segundo a su familia es, de una manera extraña y hermosa, la mejor manera de amar a sus familias.

Y luego miren la última línea de ese versículo: “Y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí”. Esto puede ser aún más difícil para algunos de nosotros. En términos modernos, lo que Jesús está diciendo es que tenemos que elegirlo aun cuando no nos haga sentir bien. Incluso cuando somos perseguidos por nuestra fe, o cuando estamos haciendo el arduo trabajo de luchar contra un pecado, o cuando nos enfrentamos a la fatiga del mismo trabajo día tras día. Incluso cuando pensamos que el sexo, las drogas y el rock and roll son nuestros únicos caminos hacia la felicidad, aun así estamos llamados a escoger a Jesús en su lugar. Elegir a Jesús por encima de todo lo demás.

Por último, debemos recordar que elegir a Jesús no es una elección única, como nuestros hermanos y hermanas protestantes nos harían creer. Tenemos que elegir a Jesús cada mañana cuando nos despertamos, cada noche cuando vamos a la cama, y cada momento en el medio. Es una batalla constante para tratar de elegir a Jesús. En lo personal, cada vez que creo que tengo mis prioridades en orden, y que Jesús es el número uno en mi vida, siempre, siempre encuentro algo que me guste más que a Jesús, y el proceso de realineación de mis prioridades comienza de nuevo. Pero esa es la vida cristiana, y Jesús me da la gracia que necesito para estar más cerca de él cada día.

Mis amigos, es mi trabajo como su predicador ayudarles a elegir a Jesús más y más cada día. Y yo necesito su ayuda como mis hermanos y hermanas en Cristo para yo poder a hacer lo mismo. ¡Que Jesús nos dirija en todo lo que hacemos!

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